¿cuantas veces la vida
fue melodía sin saberlo?
¿cuantos pasos de adoquines
anduvieron la sincronía exquisita
en el extraño renacer de una mirada?
a la armonía de una guitarra
se le superpondrían
agudas y resbaladizas copas rotas
quejidos que flotaban
suspiros ahogados
en una almohada de ideas enredadas,
pétalos caídos
de margaritas desenamoradas
¿cuantos llamados con mi mente
te habrán alcanzado mientras silbabas?
a los abrazos que nos faltaban
les sobraban soledad que enajenaba
Los párpados que caían juntos en caravana
venían a morir al filo de la ventana
¿cuantas veces pasé
por la puerta de tu casa
al segundo exacto de que te vayas?
¿en cuantos gatos callejeros
habremos depositado la esperanza
de ver crecer la madrugada?
¿cuantas veces nos desencontramos
rítmicamente
en la vuelta de una esquina?
¿qué infinidad de vidas contuvo
el tambor unísono
de extasiar la misma rima?
Quedan reservados todos los derechos bajo la ley de Propiedad Intelectual Nro. 11.723. Queda totalmente prohibida su reproducción, duplicación y/o difusión total o parcial sin previa autorización de la autora.
martes, 24 de marzo de 2015
martes, 10 de marzo de 2015
penumbra
cuando parece que ya usé
todas las palabras
y todos los colores,
todos los matices de mundos necesarios
para pintar tu risa en diez renglones,
aparecés y me mirás
sonriente me mirás,
con esa mirada ancestral que sabe por instinto
donde está la llave del jardín de mi penumbra
me mirás, y guardás en tu misterio
las miles de horas de nuestros ojos sin cruzarse
guardás la espera, las noches musicales
la fatiga de buscar y laberintos de ciudades
guardás cuerdas y balcones,
llaves, cigarros y canciones
madrugadas de velas que ardían
guardás en un puño las estrellas, que eran mías
(encontraste la armonía en el secreto de mis días)
de tu pelo se resbalan algunas noches perdidas
corazones de cartón, poses sabidas
muchedumbre galvanizada, gente trucha y precavida
chicas opacas, de polvo, marchitas
que rogaban un segundo de la magia de tus días
(pero estabas vos,
y yo,
al costado de la vida)
todas las palabras
y todos los colores,
todos los matices de mundos necesarios
para pintar tu risa en diez renglones,
aparecés y me mirás
sonriente me mirás,
con esa mirada ancestral que sabe por instinto
donde está la llave del jardín de mi penumbra
me mirás, y guardás en tu misterio
las miles de horas de nuestros ojos sin cruzarse
guardás la espera, las noches musicales
la fatiga de buscar y laberintos de ciudades
guardás cuerdas y balcones,
llaves, cigarros y canciones
madrugadas de velas que ardían
guardás en un puño las estrellas, que eran mías
(encontraste la armonía en el secreto de mis días)
de tu pelo se resbalan algunas noches perdidas
corazones de cartón, poses sabidas
muchedumbre galvanizada, gente trucha y precavida
chicas opacas, de polvo, marchitas
que rogaban un segundo de la magia de tus días
(pero estabas vos,
y yo,
al costado de la vida)
lunes, 9 de marzo de 2015
Cancioncita parisina
yo quiero verte tocar en París
quiero que te enciendas
que entre buhardillas y torres de marfil
la luna descienda
yo quiero verte tocar en París,
quiero que me aprendas
trepando suburbios que exhalan barniz
soltando paraguas que caigan al Sena
yo voy a verte tocar en París
desafiando a las tinieblas
saltando charcos con final feliz
quiero que te enciendas
quiero que te enciendas
que entre buhardillas y torres de marfil
la luna descienda
yo quiero verte tocar en París,
quiero que me aprendas
trepando suburbios que exhalan barniz
soltando paraguas que caigan al Sena
yo voy a verte tocar en París
desafiando a las tinieblas
saltando charcos con final feliz
quiero que te enciendas
viernes, 27 de febrero de 2015
feisbu
de la realidad tornasolada con espejos líquidos
queda lo vacuo, lo carente, lo sin brillo
el filtro de las modas sentado en el banquillo
las vidas insípidas disfrazándose de urbe
escupiendo la cotidianeidad
a esa ansia que le urge,
del clamor que le ruge a la vida novedad,
llenándose por dentro de una vasta vacuidad
prostituyendo el aroma de una flor de llanto insípido
participando a todos de detalles
de orgasmos, de fechas, de manjares
la necesidad verborrágica de mostrarse
de venderse, de reñirse, de ambientarse
paredes de interiores grises y gastados
decorados que se caen, pestañas postizas
que lugar le queda al canto
al amar
a las cosquillas
queda lo vacuo, lo carente, lo sin brillo
el filtro de las modas sentado en el banquillo
las vidas insípidas disfrazándose de urbe
escupiendo la cotidianeidad
a esa ansia que le urge,
del clamor que le ruge a la vida novedad,
llenándose por dentro de una vasta vacuidad
prostituyendo el aroma de una flor de llanto insípido
participando a todos de detalles
de orgasmos, de fechas, de manjares
la necesidad verborrágica de mostrarse
de venderse, de reñirse, de ambientarse
paredes de interiores grises y gastados
decorados que se caen, pestañas postizas
que lugar le queda al canto
al amar
a las cosquillas
sábado, 21 de febrero de 2015
Artemisa
las plantas crecen
enraizan sutilmente sus manos a la tierra
misteriosa y húmeda
que antaño le enseñó
sus saberes a la luna
(las hojas son mi pelo
que se pierde en la espesura)
penden del anaquel de mi ventana
microscópicas gotas en cosmos enjaulados
amontonando energía divina
se abren a la luz como diamantino rocío
y caen, feroces y atolondrados
micromundo herboso,
crepúsculo perfumado de romero y albahaca,
sabia fecunda,
emerger a la vida abrupto y frondoso
cubre con su sombra
el encanto de mi mediodía salvaje
(no quiero quedarme sentada
en la sala del conformismo)
viernes, 13 de febrero de 2015
Luminares
pululando enardecidos
los adoquines del tiempo,
en un pernoctar vagabundo
por los avatares del viento
un nuevo amanecer nos espera
en algún rincón europeo,
el romancero se apodera
de mi acento extranjero,
lo disimulo de espacios
murmurantes de deseo
la ansiedad se hace canciones,
se hace entrega, se hace arresto
(las tardes se caen como el rocío del fresno)
una nueva casa, un nuevo sustento
colgando margaritas en un techo de ensueño
vendiendo dibujos en pasadizos añejos
nos cobijaremos en el otro,
luminares y sedientos
vos, yo y tu guitarra
el rastro, el gótico y el resto
a diez mil kilómetros del suelo
un pasaje de ida, un destino certero
Madrid nos espera con los brazos abiertos
un pasaje de ida, un destino sin tiempo
con el llegar del otoño partiremos al ruedo
mi hogar siempre sos vos
y nuestro cielo pequeño
los adoquines del tiempo,
en un pernoctar vagabundo
por los avatares del viento
un nuevo amanecer nos espera
en algún rincón europeo,
el romancero se apodera
de mi acento extranjero,
lo disimulo de espacios
murmurantes de deseo
la ansiedad se hace canciones,
se hace entrega, se hace arresto
(las tardes se caen como el rocío del fresno)
una nueva casa, un nuevo sustento
colgando margaritas en un techo de ensueño
vendiendo dibujos en pasadizos añejos
nos cobijaremos en el otro,
luminares y sedientos
vos, yo y tu guitarra
el rastro, el gótico y el resto
a diez mil kilómetros del suelo
un pasaje de ida, un destino certero
Madrid nos espera con los brazos abiertos
un pasaje de ida, un destino sin tiempo
con el llegar del otoño partiremos al ruedo
mi hogar siempre sos vos
y nuestro cielo pequeño
sábado, 24 de enero de 2015
canción de mayo
mientras espero la gran vía
me cobijo con tu cara
aplastada contra la mía
(el viejo mundo camina
y yo lo aguardo con tu boca
empapada de la mía)
mientras contamos los días
hasta el campo de frutillas
volamos con la brisa
enmarañada de la prisa
(el viejo mundo rechina
la receta es tu mano
enlazada con la mía)
mientras los días llegan
las horas pasan
el otoño que será primavera
se agazapa
al reverso de la mañana
y de la brizna
giramos como los girasoles
del campo de la alquimia
(la vida vagabunda
es tu vida
amparada con la mía)
me cobijo con tu cara
aplastada contra la mía
(el viejo mundo camina
y yo lo aguardo con tu boca
empapada de la mía)
mientras contamos los días
hasta el campo de frutillas
volamos con la brisa
enmarañada de la prisa
(el viejo mundo rechina
la receta es tu mano
enlazada con la mía)
mientras los días llegan
las horas pasan
el otoño que será primavera
se agazapa
al reverso de la mañana
y de la brizna
giramos como los girasoles
del campo de la alquimia
(la vida vagabunda
es tu vida
amparada con la mía)
sábado, 10 de enero de 2015
el reino que habitabas (oda a nuestro primer refugio)
por Juan y Lumi
tacos, volantes, maletines y turistas
trajín, velocidad, smog,
porquería urbana amarillista
todos se aglomeran en los baches del absurdo,
en la burbuja de angustia que serpentea sus cabezas
también yo dibujé mis pasos allí,
enajenada en mi norte vagabundo
en tu lejana cercanía
en la incredulidad de sembrar recuerdos
en ese asfalto infértil
Pero el mundo estaba bajo tu techo
(y había más)
siento que estoy en New York
(como si New York fuera algo mejor)
pero en verdad es Callao,
y la luna dejó de rodar
subió al séptimo balcón,
y esperó, paciente,
(armándose uno)
Y llegó,
la paz llegó en septiembre,
y yo llegué en mil diluvios
envuelta en un cúmulo de risa
y me arrojé a tus brazos que me esperaban con mil melodías,
el cielo era nuestro
los rayos dibujaban garabatos
en el aire
me invitaste a ver la tierra girar,
y su influjo poderoso nos cobijó en una cama sin sábanas
el octavo cielo fue nuestro
el universo entró por el balcón,
teníamos frío y nos tapamos con el otro
igual que ahora, nos besamos hasta dormirnos
y desperté, y tu casa era mi casa,
recién la conocía y ya era mía
antes de vernos habíamos decretado mudarnos juntos de
inmediato,
por eso el primer día llegué con ropa
y vos me diste la llave del reino que habitabas,
como un rey en un bálsamo
en medio de la velocidad y de los que no tienen cara,
de los que no tienen sol
mientras, el resto de la humanidad se debatía incrédula y recelosa
nos miraba y murmuraba,
y con un gesto burlón le sacamos la lengua a la cautela
tu casa, mi casa
vimos a los pájaros de ciudad escapar hacia el mar
y recorrimos Callao a besos y a gritos,
transportados y febriles
anduvimos bazares, ferias y subterfugios del olvido
cocinamos y danzamos,
dimos vida y alucinamos
todo junto en ese séptimo refugio insolado,
abandonado a los mambos del mundo y a las cuentas de
teléfono
prendimos un sahumerio, conseguimos una mesa
y para siempre,
tu casa fue mi casa.
Callao es eso,
es tu piano y mi arrebato
la insolencia y el desacato,
es el amor enamorado,
es el alma envuelta en la brisa
fue encontrarte, y tu
sonrisa.
Y un día,
tocándole pandereta a
la vida
expandimos la mente hacia el azul
y escapamos
(wherever
we are together,
that is
home)
miércoles, 7 de enero de 2015
jardines del Edén
Para Juan, y sus canciones
Y sin saberlo
(o sabiéndolo y fingiéndolo)
pulsando la cuerda de la nocturnidad diezmada
conteniendo en el caos blasfemo
el caer de una mirada,
aletea una mariposa y llueve en París
se derraman los días, se evapora el anís
arde el atardecer
en una línea transparente y lejana,
entre alondras y jardines del Edén
se sacude la mañana.
El hombre es uno
en armonía con millones de hombres,
con millones de estrellas
con montones de nombres
que le dan propiedad a sus certezas
Como llamas diminutas de lo absoluto
es agua, madera y carbón
es papel y cartón
es hoja y es bosque,
es nudo y desenrosque
es noche embriagada de sol
es universo,
y es canción
Y sin saberlo
(o sabiéndolo y fingiéndolo)
pulsando la cuerda de la nocturnidad diezmada
conteniendo en el caos blasfemo
el caer de una mirada,
aletea una mariposa y llueve en París
se derraman los días, se evapora el anís
arde el atardecer
en una línea transparente y lejana,
entre alondras y jardines del Edén
se sacude la mañana.
El hombre es uno
en armonía con millones de hombres,
con millones de estrellas
con montones de nombres
que le dan propiedad a sus certezas
Como llamas diminutas de lo absoluto
es agua, madera y carbón
es papel y cartón
es hoja y es bosque,
es nudo y desenrosque
es noche embriagada de sol
es universo,
y es canción
martes, 6 de enero de 2015
al enfermo imaginario
hipocondria reinacórnea hiperformea
de todas las palabras y de todos los dolores
de cientos de migrañas y aún cientos de colores
que la linfa que no es ninfa
de ningún mar ni de amar reinante
aparezca con un recalcitrante taladreo que lo acusa
que la diosa certeza del imperio de la astucia
subrrelea las minucias del dolor encaprichado
que la tertulia de la tarde ociosa y plana
como alada inmaculada en un rincón de la cabeza
se decida a penetrar el reino del olvido
y la parcimonia andante del sufrido
cese su sufriente dolor,
que me oxido
de todas las palabras y de todos los dolores
de cientos de migrañas y aún cientos de colores
que la linfa que no es ninfa
de ningún mar ni de amar reinante
aparezca con un recalcitrante taladreo que lo acusa
que la diosa certeza del imperio de la astucia
subrrelea las minucias del dolor encaprichado
que la tertulia de la tarde ociosa y plana
como alada inmaculada en un rincón de la cabeza
se decida a penetrar el reino del olvido
y la parcimonia andante del sufrido
cese su sufriente dolor,
que me oxido
sábado, 27 de diciembre de 2014
Patti Smith cover
https://www.youtube.com/watch?v=lKbjNLC4cuk
Cover de esta hermosa canción de Patti Smith, por Go Rimbaud
Lumi Pérez Sigales (voz) y Juan Martín Sigales (música y coros)
Nos siguen por youtube, por facebook (https://www.facebook.com/dothewatusiii) o en la vía láctea, por ahí.
Que lo disfruten y compartan si quieren :)
Merci!
Cover de esta hermosa canción de Patti Smith, por Go Rimbaud
Lumi Pérez Sigales (voz) y Juan Martín Sigales (música y coros)
Nos siguen por youtube, por facebook (https://www.facebook.com/dothewatusiii) o en la vía láctea, por ahí.
Que lo disfruten y compartan si quieren :)
Merci!
jueves, 18 de diciembre de 2014
redadas
pasando
por sobre lo real
pensando
en nuevas redadas
pisando
inadecuadamente
las rutas gastadas
posando
las modas anticuadas de las décadas
flotamos como plumas
entre la espesura del aire
y la música de tus trances
(vos sos yo
y todas mis moléculas)
por sobre lo real
pensando
en nuevas redadas
pisando
inadecuadamente
las rutas gastadas
posando
las modas anticuadas de las décadas
flotamos como plumas
entre la espesura del aire
y la música de tus trances
(vos sos yo
y todas mis moléculas)
martes, 9 de diciembre de 2014
mandrágora (acordes menores)
mi centro
la mandrágora de mi descubrimiento
el polvo suspendido
del rayo de luz
inquieto en los maderos
mi guardián
entre el tungsteno
mi pan de centeno
mis porqués y mis quizáses
mis parasiempres y ademases
mi vuelta al futuro en un instante
mi zen
mi ser
mi rehén
mi certeza de infancia
caigamos en acordes menores
desafiemos al capital con flores
tu influencia de bemoles
dos mil trece rocanroles
todo el equipaje que preciso
son un puñado de canciones
y estos besos tuyos
chorreándome por la espalda
la mandrágora de mi descubrimiento
el polvo suspendido
del rayo de luz
inquieto en los maderos
mi guardián
entre el tungsteno
mi pan de centeno
mis porqués y mis quizáses
mis parasiempres y ademases
mi vuelta al futuro en un instante
mi zen
mi ser
mi rehén
mi certeza de infancia
caigamos en acordes menores
desafiemos al capital con flores
tu influencia de bemoles
dos mil trece rocanroles
todo el equipaje que preciso
son un puñado de canciones
y estos besos tuyos
chorreándome por la espalda
viernes, 5 de diciembre de 2014
verde botella
Resina dorada,
soleada, limonada
mermelada de cobre
virutas de durazno maduro
que emerge de las entrañas
de arboles dormidos,
añejos,
hondos.
Sus arrugas,
surcos profundos de madera y musgo,
tienen preso
al tiempo
al pasado
llevan adentro los días gastados
mis noches violetas de luna lejana
y chica como un cenicero.
Su sollozo es tan profundo
que los pájaros
vuelan como si el viento los suspendiera
con hilos de cristal,
llevan nudos hechos de nubes
y
de polvo
enganchados de las alas,
que los sostienen al cielo
para que no se caigan.
Imperceptiblemente
en su danzar andariego y curvilíneo
chorrean a su paso
lágrimas de miel de las reinas voluptuosas,
que le llevaban de regalo a las hadas
y bajaron a tomar aire.
Caída
L
I
B
R
E
desde el cielo,
alborotadamente libre
desparramada, atolondrada, despreocupada
mente
mente
libre
Se escurren por las moradas
diminutas de los duendes
(verdaderos dueños de los bosques)
Encantadamente
escondida entre
flores malva
y pétalos de humo
hongos
gigantes
verdes botella de ecos oriundos
barbas
cenicientas que caen desde
el suelo
que me llaman a treparlas y colgarme de sus
lianas
no hago más que
callarme
inhalar ese estruendoso ruido a nada
y saborear el eco del horizonte cuando
grita
y se desgarra.
Andar liviano,
mi sombra espesa se confunde
con el misterio del silencio
que me envolvió aquella noche.
martes, 25 de noviembre de 2014
Insurrecta
hoy me preguntaron: ¿qué es exactamente lo que querés hacer?
escribir
Vibración
el eco del sol
me alcanza y se hunde
Conexión
la tierra caliente
me abraza y me funde
Insurrección
suburbana decadencia
nauseabunda decepción
las masas esperan
el aullido primero
del gran dios de la intrascendencia
escribir
Vibración
el eco del sol
me alcanza y se hunde
Conexión
la tierra caliente
me abraza y me funde
Insurrección
suburbana decadencia
nauseabunda decepción
las masas esperan
el aullido primero
del gran dios de la intrascendencia
jueves, 13 de noviembre de 2014
Y Ella en la antesala
(en armoniosa respuesta poética, el que estaba fumando en el poema anterior le responde así a la que se fue a ver con él la tierra girar)
El colibrí disoluto en el limbo
Ha dado quinientas vueltas ya, no encontró el elogio a su amor
era todo obsoleto caos, era todo smog amarillista.
El colibrí ya no es tal, incluso su presencia
se ha vuelto respiro del que espera
encandilado por la ausencia que ignora,
y lo vuelve polvo lánguido.
Ella, en la antesala, lo consuela batiendo nubes de lluvia,
lluvia de siglos,
amor pariente de la humanidad.
Aceptó la invitación y coqueteó con lo inmortal
Voló en profundo silencio despertando a toda la ciudad.
Juan Martín Sigales
El colibrí disoluto en el limbo
Ha dado quinientas vueltas ya, no encontró el elogio a su amor
era todo obsoleto caos, era todo smog amarillista.
El colibrí ya no es tal, incluso su presencia
se ha vuelto respiro del que espera
encandilado por la ausencia que ignora,
y lo vuelve polvo lánguido.
Ella, en la antesala, lo consuela batiendo nubes de lluvia,
lluvia de siglos,
amor pariente de la humanidad.
Aceptó la invitación y coqueteó con lo inmortal
Voló en profundo silencio despertando a toda la ciudad.
Juan Martín Sigales
miércoles, 12 de noviembre de 2014
él estaba fumando
en un obsoleto caos
de rastreros menjunjes
de alquímicos rejuntes
que otros llaman existencia,
ojos con musgo
labios sin gusto
barajan y revuelven el engendro acústico
voces que llaman a ninguna parte
subterránea velocidad metálica
se sumerge en la veloz agonía
un cielo que se muere
susto de fantasmagoría
una tarde fría
sobrevivir ingenuo es arte
él estaba mirando
como se suspenden las hojas
de un jardín colgante
(silvestre tentempié del smog amarillista)
los micromundos pedían su atención a gritos
(curioso devenir del atardecer fotosensible)
chupaban sus melodías
(la metamorfosis del colibrí en anilina)
él estaba fumando
(se ve tan bien así, fumándose)
se hacía de noche, y nadie lo notaba.
solamente él,
que miraba la tierra girar
el péndulo del momento justo
afinó la cuerda
ajustició el pulso
una mañana de diluvio clandestino
el aguacero de los días que siguieron
que me arrastraron a su cometa
y lo encontré,
y me invitó,
y volamos
de rastreros menjunjes
de alquímicos rejuntes
que otros llaman existencia,
ojos con musgo
labios sin gusto
barajan y revuelven el engendro acústico
voces que llaman a ninguna parte
subterránea velocidad metálica
se sumerge en la veloz agonía
un cielo que se muere
susto de fantasmagoría
una tarde fría
sobrevivir ingenuo es arte
él estaba mirando
como se suspenden las hojas
de un jardín colgante
(silvestre tentempié del smog amarillista)
los micromundos pedían su atención a gritos
(curioso devenir del atardecer fotosensible)
chupaban sus melodías
(la metamorfosis del colibrí en anilina)
él estaba fumando
(se ve tan bien así, fumándose)
se hacía de noche, y nadie lo notaba.
solamente él,
que miraba la tierra girar
el péndulo del momento justo
afinó la cuerda
ajustició el pulso
una mañana de diluvio clandestino
el aguacero de los días que siguieron
que me arrastraron a su cometa
y lo encontré,
y me invitó,
y volamos
jueves, 6 de noviembre de 2014
ontológico
Soy un pájaro
me someto a cósmicos arbitrios
a negras flores que me tragan y me digieren
Expulsan en mí su universo florido,
y mueren.
El hambre caníbal de un bosque enjaulado
saborea
el néctar de mi sangre y me lame
Retrocede en mí sus impulsos innatos,
y se abre.
Soy etéreo
Soy la tierra encantada
Soy la hierba enmarañada
Soy eterno
Soy un pájaro.
me someto a cósmicos arbitrios
a negras flores que me tragan y me digieren
Expulsan en mí su universo florido,
y mueren.
El hambre caníbal de un bosque enjaulado
saborea
el néctar de mi sangre y me lame
Retrocede en mí sus impulsos innatos,
y se abre.
Soy etéreo
Soy la tierra encantada
Soy la hierba enmarañada
Soy eterno
Soy un pájaro.
miércoles, 15 de octubre de 2014
viernes, 3 de octubre de 2014
cinética
Y en el extravío celeste
de las mañanas de estío
las briznas de sus pestañas
desafiaban a los azahares,
y pudo adivinar
que la luz del sol
iluminaba allí
donde
el elixir la extinguía,
perpetuaba tibiezas
que nacían y renacían
bajo las sábanas sinuosas,
que yacían los jazmines
aguardando la brisa,
que todo era quieto y cinético
a la vez.
(Se entibiaba la paz
del amanecer
y yo perpetuaba el néctar de tu boca
respirándome en la espalda)
de las mañanas de estío
las briznas de sus pestañas
desafiaban a los azahares,
y pudo adivinar
que la luz del sol
iluminaba allí
donde
el elixir la extinguía,
perpetuaba tibiezas
que nacían y renacían
bajo las sábanas sinuosas,
que yacían los jazmines
aguardando la brisa,
que todo era quieto y cinético
a la vez.
(Se entibiaba la paz
del amanecer
y yo perpetuaba el néctar de tu boca
respirándome en la espalda)
miércoles, 25 de junio de 2014
vagabundos destrozando las jaulas de lo inauténtico
(a Juan, a la vida que nos encontró, al momento epifánico que fue encontrarlo, a la vida por delante que se nos derrama en cada amanecer como si fuera ese instante el mismo despertar repetido innumerables veces, al ser auténtico en el mundo, a fluir sin buscar parecerse a nadie, a atreverse a vivir como uno mismo, a lo mágico de los días si se los vive con poesía, a nuestra vida juntos que es incalculablemente única)
A vos te dolía la muela
a mí
el alma y la espera
el invierno nos punzaba
las manos te hacían remolinos en los bolsillos
mi soledad se enmascaraba
en cortesías sin sentido
tus ojos desafiando
la muchedumbre desafinando
cafés calientes y tentempiés de plástico
tu desenfadado ir por la vida oyendo señales
mi ir por señales tras rastros de vida
la tarde moría
deambulábamos sin sentido
con el único sentido de encontrarnos
el rumbo del que no sabe lo que busca
es el que nunca se equivoca
(confía en los guiños de los ángeles)
vos volvías de volver de donde la soledad te llevaba
yo intentaba reírme del esperpento cotidiano
saetas berretas,
inauguramos el amor
en los albores de un siglo
que se cae a pedazos
erigimos la pureza
dentro de la ciudad contaminada
volamos como pájaros
destrozando las jaulas
de lo inauténtico
viernes, 20 de junio de 2014
oda a las palabras, instantánea inconclusa y enamorada
las palabras me definen, me delinean, me contornean
me extralimitan, me ensimisman, me perfuman
me colorean, me expanden, me reverberan
me modelan, me deslumbran, me enajenan
se me regalan, se me otorgan, se me niegan
me dan vida, me adormecen, desenredan
las palabras son la vida
disfrazada de poemas
me extralimitan, me ensimisman, me perfuman
me colorean, me expanden, me reverberan
me modelan, me deslumbran, me enajenan
se me regalan, se me otorgan, se me niegan
me dan vida, me adormecen, desenredan
las palabras son la vida
disfrazada de poemas
sábado, 14 de junio de 2014
epifanía cotidiana
la noche estrenaba
su tímido ensayo de invierno
el ocaso partido
filo de una luna de mercurio
atardeceres navajas
recortaban chimeneas lejanas
la estación
del andén que silbaba su lamento
el viento rendido
de las arterias citadinas
pulsando allí nosotros
testigos del milagro de los días
envueltos en nosotros mismos
vibrándonos, siéndonos
pensando sin pensar
en que no necesitamos hablar para estar en el otro
fue cuando supe que todos caminan
de a uno con uno
uno más uno que nunca se tocan
pero nosotros no
nos veo mirar, nos veo sentirnos
nos siento mirarnos
y ya no puedo acordarme
de como era yo
antes de tus manos
calentándose en mi cara
(la epifanía cotidiana es verte amanecerme)
su tímido ensayo de invierno
el ocaso partido
filo de una luna de mercurio
atardeceres navajas
recortaban chimeneas lejanas
la estación
del andén que silbaba su lamento
el viento rendido
de las arterias citadinas
pulsando allí nosotros
testigos del milagro de los días
envueltos en nosotros mismos
vibrándonos, siéndonos
pensando sin pensar
en que no necesitamos hablar para estar en el otro
fue cuando supe que todos caminan
de a uno con uno
uno más uno que nunca se tocan
pero nosotros no
nos veo mirar, nos veo sentirnos
nos siento mirarnos
y ya no puedo acordarme
de como era yo
antes de tus manos
calentándose en mi cara
(la epifanía cotidiana es verte amanecerme)
viernes, 13 de junio de 2014
solsticio
las ventanas
empañadas de solsticio
arremeten contra el sueño,
el ocaso de la noche
de las pestañas pegadas
y los brazos inquietos
llega a su fin
(una mañana gloriosa
y radiante
los esperaba
al borde de la mañana
entre ropa apretujada
y veladores apagados)
empañadas de solsticio
arremeten contra el sueño,
el ocaso de la noche
de las pestañas pegadas
y los brazos inquietos
llega a su fin
(una mañana gloriosa
y radiante
los esperaba
al borde de la mañana
entre ropa apretujada
y veladores apagados)
domingo, 11 de mayo de 2014
poesía
la vida hace gestos
los pájaros danzan
círculos infinitos
en el aire
yo camino por debajo
del cielo que se yergue
vagabundo y altivo
entonces comprendo
la belleza
de lo tibio
del otoño
desparramándose en las baldosas
de la vida salpicada
de pétalos de flores
silvestres y olivares
del sol
silbándome en la cara
todo
me llega hoy
en forma de poesía
y todo
lo que existo
es existir dentro tuyo
tu boca vino a saldar
besos imaginarios
que deseé al universo
cuando
la muerte hacía surcos
los pájaros danzan
círculos infinitos
en el aire
yo camino por debajo
del cielo que se yergue
vagabundo y altivo
entonces comprendo
la belleza
de lo tibio
del otoño
desparramándose en las baldosas
de la vida salpicada
de pétalos de flores
silvestres y olivares
del sol
silbándome en la cara
todo
me llega hoy
en forma de poesía
y todo
lo que existo
es existir dentro tuyo
tu boca vino a saldar
besos imaginarios
que deseé al universo
cuando
la muerte hacía surcos
![]() |
| La foto es mía, en el preciso momento en que este poema vino a mi mente |
sábado, 3 de mayo de 2014
indigo etéreo
la
última nota de la tarde
pulsa
la cuerda de la nocturnidad.
en
escalas bajas de bemoles inaudibles
se
muere el día,
agoniza
en impredecibles sinfonías
de
colores trashumantes.
el
índigo y etéreo ojo universal
lo
ve retorcerse
altivo
y mudo,
envuelto
en
la cabal conciencia de sí mismo
se
funden el horizonte
hasta
donde los ojos alcancen
el
diurno realismo,
las
leyes cotidianas.
las
horas muertas sobre escritorios bursátiles,
las
oficinas.
el
lápiz labial de las mujeres sin tiempo.
el
ridículo devenir de lo correcto
zigzaguea
al filo del crepúsculo
la
ciudad se cubre de aspartamo,
las
secretarias abandonan sus zapatos.
al
borde de la noche
se
mueren las mariposas.
muelles
desiertos aguardan náufragos
que
traen secretos
del
mundo del desvelo
des
velando
velos
corridos
sobre
las pupilas
del
alba
las
orillas laten el pulsar de los relojes,
bailan
muñecos mecánicos
al
otro lado de los espejos.
el
televisor
devuelve
rayas sin sentido.
humedando
la quimera
centellea
la neblina.
los
abrazos olvidados
añejean
sin sustento
en
detenidos espejismos.
enmudecen
las sirenas,
de
una almohada de gemidos
vuelan
plumas y mareas.
en
nuestra cama entablamos diálogos secretos
y
nos besamos sin que nuestras psiquis lo prevean
somos
humanoides del ensueño
que
olvidaron la luz
de
la estrella primera
domingo, 27 de abril de 2014
plexo solar
plexo
solar
Plexo
solar
A
la hora de la siesta
las
lúcumas miran la tierra
al
eje miran
al
sol giran
liman,
yiran, riman
viran,
se hincan, silban
Las
brújulas arañan la acera
emprenden
todas la vuelta
declinan
hondamente las abejas
a
lo hondo de la enredadera
yacen
las horas muertas
Horas
que tictaquean,
horas
que reverberan
centellean
espejean
alteregan
balbucean
interpelan
Entre
musgos sueltos
minutos
muertos
insectos
tuertos
laten
tiemblan
rugen
vuelan
saltan
funden
niegan
ruedan
se
inclinan, se acobardan, se contraen, se difuminan
(lisergia
de los días,
ocaso
de las muelas)
Ciclópeo
corazón
¿quién
te sigue donde fueras?
¿quién
contrae junto a tus venas?
¿quién
te late cuando mueras?
Horas
que tictaquean
Horas
que reverberan
Centellean,
espejean, alteregan, balbucean, relojean
Visual
celuloide del fugaz cosmigonón
esperpento
contracción
ámbar,
alcanfor, almizcle
teorías,
cuerdas, muecas, cuencas
El
plexo giró la rueda
del
hilo que nos une al sol
el
sol movió la nave,
visual
tacto,
extensa
voz
¡colmo
del oxímoron!
ciclópeo
corazón:
¿quién
te sigue donde fueras?
¿quién
contrae junto a tus venas?
¿quién
te late cuando mueras?
viernes, 25 de abril de 2014
ego
la tierra
respira
inhala y
exhala
los ecos
de su curva
existencia
de su oscura
trémula
anárquica
pandémica
primigenia
epiléptica
convulsionada
polvorienta
virulenta
insacudible
existencia
la humanidad
finge moverse
porque quiere
respira
inhala y
exhala
los ecos
de su curva
existencia
de su oscura
trémula
anárquica
pandémica
primigenia
epiléptica
convulsionada
polvorienta
virulenta
insacudible
existencia
la humanidad
finge moverse
porque quiere
lunes, 21 de abril de 2014
menta lunar
la noche lloró
perforó el tímpano
de lo audible
pulverizó el témpano
de la invisible
soledad
atlas de un amor
polar
polarizando
el hielo
escarchando
el cielo
engendrando
espejos
empapados de niebla
párpados desangelados
miradas sin tiempo
labios mordidos
de promesas infinitas
exhalan y susurran
a gritos desteñidos
alienados
atomizados
en miles de pestañas
mojadas de rocío
llueve
en este mundo
extraño
menta lunar
extraño
sollozo solar
extraño
la hora
en la que fuimos niños
perforó el tímpano
de lo audible
pulverizó el témpano
de la invisible
soledad
atlas de un amor
polar
polarizando
el hielo
escarchando
el cielo
engendrando
espejos
empapados de niebla
párpados desangelados
miradas sin tiempo
labios mordidos
de promesas infinitas
exhalan y susurran
a gritos desteñidos
alienados
atomizados
en miles de pestañas
mojadas de rocío
llueve
en este mundo
extraño
menta lunar
extraño
sollozo solar
extraño
la hora
en la que fuimos niños
sábado, 12 de abril de 2014
del frío, que podría ser del viento
el frío taladra
la noche liviana
promesa invariable
de luna en paraguas
esculpe los cuerpos
replegados adentro
contraídos, deshechos
rendidos al tibio
rugir del tiempo
la tierra, su centro
excusas del viento
piel de marfil
ojeras lavanda
ojos de noche
mirada temprana
subir al altillo
donde el calor aguarda
el edredón sustituye
la liviana manta
té
eneldo
violetas
guirnaldas
deseos
trayectos
promesas
mis alas

la noche liviana
promesa invariable
de luna en paraguas
esculpe los cuerpos
replegados adentro
contraídos, deshechos
rendidos al tibio
rugir del tiempo
la tierra, su centro
excusas del viento
piel de marfil
ojeras lavanda
ojos de noche
mirada temprana
subir al altillo
donde el calor aguarda
el edredón sustituye
la liviana manta
té
eneldo
violetas
guirnaldas
deseos
trayectos
promesas
mis alas

jueves, 10 de abril de 2014
siesta solar
epifanía
rapto de lucidez
desde mi ventana
un tren chilla
su profana agonía
del aullido infinito
somnolencia
siesta
conciencia
real esencia
proliferación de zapatos
fiesta espectral
la ciudad es la ópera punk
del escenario inaudible
de la civilización
aquí
raíces nudosas se atan al centro de la tierra
ME atan
(todos estamos atados /
fingimos no estarlo)
yo observo
lo observo todo con ojo escrutador
con ojo furtivo y amnésico
con ojo insomne
metafísico
analgésico
convulsiva, apasionada, rítmica, orgásmica, orgánicamente
aferrada a la tierra
a su siesta solar
partículas de polvo del pasado
atraviesan la ventana
penetran la suavidad de una cortina de tul
20140 besos
epifanía
el color de un eclipse
es la ventana abierta
a la dimensión
de los que no dormimos
rapto de lucidez
desde mi ventana
un tren chilla
su profana agonía
del aullido infinito
somnolencia
siesta
conciencia
real esencia
proliferación de zapatos
fiesta espectral
la ciudad es la ópera punk
del escenario inaudible
de la civilización
aquí
raíces nudosas se atan al centro de la tierra
ME atan
(todos estamos atados /
fingimos no estarlo)
yo observo
lo observo todo con ojo escrutador
con ojo furtivo y amnésico
con ojo insomne
metafísico
analgésico
convulsiva, apasionada, rítmica, orgásmica, orgánicamente
aferrada a la tierra
a su siesta solar
partículas de polvo del pasado
atraviesan la ventana
penetran la suavidad de una cortina de tul
20140 besos
epifanía
el color de un eclipse
es la ventana abierta
a la dimensión
de los que no dormimos
viernes, 4 de abril de 2014
Paréntesis prosaico para nadar en la brisa cromática
Once upon a time había una bebarda que de tanto comer dulce de damascos untado en galletas marineras, dejarse besar por su amado juglar, jugar con un ukelele, besar (a su vez, y antes y después y durante y en otras ocasiones) a su amado juglar y leer a Hemingway, iba transformando lentamente los colores de su entorno, de modo tal que galopantes ráfagas de luces densas y humareadas, humo-aireadas, de humo mareadas, humareantes de sonido y matices, iban apoderándose de todo. De las paredes, de la lámpara, de la taza, de los días.
Fue estando en este incesante ir y venir de texturas que Bebarda recordó que hacían como tres o cuatro días (ya no sabía) que no se peinaba, ni se pintaba, y prácticamente no usaba calzado, y que vivía en un mundo paralelo lleno de hojas de hiedra, gatos y lavandas, escondida dentro de los dos brazos delgados pero lo suficientemente fuertes de aquel ser en el mundo que piensa en ella, el juglar que ya les he mencionado, el de los bigotes de cobre y el gorro de lado, dos brazos delgados pero tan nobles que ejecutaban las más bellas melodías que llenaban su aire de canciones y mundos extraños donde sólo entraban ellos dos. Entonces pensó si los colores provendrían de la música, del amor, de los besos o de los gatos. O de la extraña y alquímica combinación de todos esos factores. No encontró la respuesta, pero ambos ya la sabían. De todos modos, no pensó en ello más, y siguió nadando entre la brisa cromática.
De vez en cuando hacía puente de realidad, dos, tres, cinco minutos, para aparentar seguir en los quehaceres del mundo cotidiano, pero rápidamente volvía a acurrucarse bajo las palabras y los rayos apacibles del atardecer
lunes, 31 de marzo de 2014
germinal
fuera de la naturaleza nada es real
el sol me llama
acudo a su canto
embelesa el instinto
está en lo que toca
está en lo que esconde
está en el llanto, la fecundación, los bostezos
en las muecas y en las muelas
en los dibujos de la piel del mapa de una mano
en el amor
en lo igual y en lo distinto
en los murmullos, ecos de voces que nos precedieron
en el germinal andar descalzos sobre una tierra
que ya ha sido andada
está
en la memoria silvestre de un cuerpo cuando ama
está en mí
y yo estoy
enraizada
a
su
primitiva
matriz
el sol me llama
acudo a su canto
embelesa el instinto
está en lo que toca
está en lo que esconde
está en el llanto, la fecundación, los bostezos
en las muecas y en las muelas
en los dibujos de la piel del mapa de una mano
en el amor
en lo igual y en lo distinto
en los murmullos, ecos de voces que nos precedieron
en el germinal andar descalzos sobre una tierra
que ya ha sido andada
está
en la memoria silvestre de un cuerpo cuando ama
está en mí
y yo estoy
enraizada
a
su
primitiva
matriz
domingo, 30 de marzo de 2014
Girasoles para Vincent
fue una tarde neerlandesa
las liras se arremolinaban
las orquídeas tomaban té
con el rayo verde del atardecer
lirios y geranios emprendían su retirada gloriosa
al mundo de las flores nocturnas
(que se tiñen de violeta
para dejar jugar a la luna)
está anocheciendo
las estrellas se preparan
lustran su brillo detrás del telón
pronto serán inmortales
pronto serán musa
pronto serán presa
de la poesía desgarradora
amarillas
ocres
anaranjadas heridas del firmamento
se abren a tu advenimiento
barba de cobre
mirada perdida
ojos indulgentes suplicantes de clemencia
manos hechiceras
Vincent
mudamente y a los gritos
les dará vida
una habitación de hotel
cafés de Paris
letras que crean palabras
que llegan a Theo
que hablan solas
sobre un dios anochecido
al que le cortaste la oreja
cuando pintaba junto a tu atril
una oreja
una
¡una menos! ¿o tan solo una?
una oreja abre un surco
(cordura y genialidad)
(esquizofrenia y epifanía)
(muerte e infinidad)
campos de flores se cierran al ocaso
molinos de viento
recolectores de la tierra
un dios sin una oreja
(o con una oreja
y una menos)
ya había dibujado
lo que pronto estaría en tu lienzo
lo que tu pincel mágico
despertó a perpetuidad
yo te canto
te celebro
te honro
y esquizofrénicamente
frenética,
sincera,
desprejuiciadamente
me corto la otra oreja
la sacrifico
a la hipocresía del mundo
a la ceguera del hombre
a tus manos
que es tu corazón
que vio lo que el resto
no alcanzó en su necedad
viniste
a darle color a las flores
a explicar cómo eran los atardeceres
a sumergirte en la hermosura de la tierra
a empaparte
de la apabullante
majestuosidad
de lo simple
ofrendo un girasol
que se abre a la vida
en el crepúsculo
de tu noche estrellada
las liras se arremolinaban
las orquídeas tomaban té
con el rayo verde del atardecer
lirios y geranios emprendían su retirada gloriosa
al mundo de las flores nocturnas
(que se tiñen de violeta
para dejar jugar a la luna)
está anocheciendo
las estrellas se preparan
lustran su brillo detrás del telón
pronto serán inmortales
pronto serán musa
pronto serán presa
de la poesía desgarradora
amarillas
ocres
anaranjadas heridas del firmamento
se abren a tu advenimiento
barba de cobre
mirada perdida
ojos indulgentes suplicantes de clemencia
manos hechiceras
Vincent
mudamente y a los gritos
les dará vida
una habitación de hotel
cafés de Paris
letras que crean palabras
que llegan a Theo
que hablan solas
sobre un dios anochecido
al que le cortaste la oreja
cuando pintaba junto a tu atril
una oreja
una
¡una menos! ¿o tan solo una?
una oreja abre un surco
(cordura y genialidad)
(esquizofrenia y epifanía)
(muerte e infinidad)
campos de flores se cierran al ocaso
molinos de viento
recolectores de la tierra
un dios sin una oreja
(o con una oreja
y una menos)
ya había dibujado
lo que pronto estaría en tu lienzo
lo que tu pincel mágico
despertó a perpetuidad
yo te canto
te celebro
te honro
y esquizofrénicamente
frenética,
sincera,
desprejuiciadamente
me corto la otra oreja
la sacrifico
a la hipocresía del mundo
a la ceguera del hombre
a tus manos
que es tu corazón
que vio lo que el resto
no alcanzó en su necedad
viniste
a darle color a las flores
a explicar cómo eran los atardeceres
a sumergirte en la hermosura de la tierra
a empaparte
de la apabullante
majestuosidad
de lo simple
ofrendo un girasol
que se abre a la vida
en el crepúsculo
de tu noche estrellada
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






.jpg)





















